Le acompañamos antes, durante y después del procedimiento —incluso una vez designado el administrador concursal— para proteger su empresa, su patrimonio y su tranquilidad. Empezamos por lo más importante: decidir, con datos, si el concurso es realmente su mejor opción.
Responda con sinceridad. El medidor le dará una orientación inmediata —no sustituye a una consulta, pero le dirá si conviene actuar ya.
El concurso de acreedores no siempre es la única salida, ni siempre la mejor. Antes de dar ningún paso analizamos su situación real y le explicamos con claridad qué opciones tiene, sin presión y sin tecnicismos.
A veces la respuesta pasa por un preconcurso, un plan de reestructuración o una negociación con sus acreedores. Otras, el concurso es lo que protege su empresa y su patrimonio. Lo decidimos juntos, con los números delante.
Nos ocupamos de la estrategia, los plazos y la interlocución con el juzgado y la administración concursal. Usted se centra en su negocio.
Analizamos su contabilidad y su situación real para recomendarle, con datos, la vía más conveniente: concurso, preconcurso, reestructuración o negociación.
Preparamos toda la documentación y presentamos la solicitud de concurso de forma ordenada, defendiendo desde el inicio la posición de su empresa.
Una vez designado, le representamos y acompañamos en toda la relación con el administrador concursal para que sus intereses estén siempre protegidos.
Trabajamos para mantener la actividad en marcha siempre que sea viable, protegiendo empleos, clientes y proveedores estratégicos.
Negociamos un convenio realista con sus acreedores o, si procede, conducimos una liquidación ordenada que minimice el impacto.
Defendemos al administrador frente a la calificación del concurso para proteger su responsabilidad y su patrimonio personal.
El concurso tiene fases claras y plazos que corren. Cuanto antes se actúe, más opciones existen.
Valoramos si el concurso es necesario o si conviene un preconcurso, un plan de reestructuración o una negociación previa con los acreedores. Aquí se gana o se pierde la partida.
Preparamos la documentación y presentamos la solicitud. El juzgado declara el concurso y se abre el procedimiento de forma ordenada.
Se nombra al administrador concursal, que supervisa el procedimiento y elabora su informe. Le acompañamos en toda la interlocución con él, presentamos alegaciones y defendemos su posición. No se queda solo frente al procedimiento.
Negociamos un convenio que permita la continuidad de la empresa o, si no es viable, conducimos una liquidación ordenada que proteja al máximo sus intereses.
Defendemos al administrador en la fase de calificación y acompañamos hasta la conclusión del concurso, incluida la exoneración de deudas cuando proceda.
No le derivamos ni le dejamos a medias. El mismo equipo está con usted desde la primera duda hasta la conclusión del concurso.
Le explicamos cada paso en un lenguaje que entiende, para que tome decisiones con tranquilidad y sin sorpresas.
Trabajamos para proteger su empresa, su patrimonio personal y su responsabilidad como administrador.
Cada día que pasa cuentan las opciones disponibles. Déjenos sus datos y un especialista se pondrá en contacto en menos de 24 horas laborables, sin compromiso.
Gracias por confiar en nosotros. Un especialista se pondrá en contacto en menos de 24 horas laborables.